
Muchas veces oigo en conversaciones, cómo personas se enfrentan a su futuro, algunas buscan un RETO y otras quieren cumplir un SUEÑO. ¿Es lo mismo? Lo primero es diferenciar qué implica cada cosa. Para que cuando fijemos ese concepto en nuestra cabeza, seamos conscientes de qué información recepcionan todas las moléculas de nuestro cuerpo y saber qué bioquímica se desatará en nuestro organismo.
El recorrido:
Fecha.
Para empezar, un sueño es algo que imaginas y no es real, deja de ser un sueño en el momento que decides ponerle una fecha de cumplimiento, de llegada a esa meta.
El plan.
Si hay una «llegada», habrá un camino que recorrer. Ahí es cuando buscamos qué necesitamos para avanzar, porque está claro que necesitaremos cosas que ahora mismo no tenemos, por ello iniciamos la lista de RECURSOS que necesitaremos para llegar. Es el momento de hacerse preguntas del estilo: ¿Qué necesito realmente? ¿Puede alguien ayudarme a conseguir eso, más fácilmente o tengo que hacerlo todo yo de primera mano? ¿Cómo lo han hecho otros? ¿Qué me costará? Esta ultima pregunta es importante, el costo puede ser en distintos ámbitos: mejorar la gestión del tiempo, búsqueda de dinero, fuerza emocional…Es cierto que a veces es necesario ser flexible, es inteligente de hecho, pero tener un plan detallado, es fundamental.
Valores.
Una vez listados los recursos que necesitamos, cada uno de ellos tendrá un camino específico para conseguirlo. Ahí es necesario organizarnos y pensar qué «valores internos» están jugando a nuestro favor y cuales necesitamos para seguir animosos por esa vereda, que no siempre será fácil. Yo, por ejemplo, necesito diversión, quiero seguir viendo en cada «trabajo» de mi lista, su lado interesante. Tomármelo con un punto de diversión, me ayuda a fijarme en qué me enseña ese camino, con menos carga, menos dureza y así no frustrarme al recordar que estoy en fase de aprendizaje. Porque sí, hay que aprender a hacer cosas que no solemos hacer y ese esfuerzo va sí o SÍ, en la maleta de camino hacia tu meta. Cuando nuestros valores son honrados, estos juegan a nuestro favor y NO nos boicotearemos. Eso es algo que cuando no lo tomamos en cuenta, nos pasa factura y no conseguimos llegar a cambios sin saber qué nos detiene o nos lo impide. Así que evitemos desgastar nuestra energía y revisemos desde qué valores trabajaremos.
Reto.
A esta altura, aparece un concepto nuevo en nuestro camino. Porque empezamos a tomar consciencia de que algunas cosas no serán tal vez, sencillas y que eso nos DESAFÍA, nos saca de lo habitual. Ahí el cuerpo estimula nuestra adrenalina.Y sí, salir de lo habitual, muchas veces incomoda, puede llegar a cansar y hasta desesperar. Aquí la química aumentará el cortisol, creciendo nuestra sensación de estrés. Porque la palabra RETO implica provocación. Provocación a tu templanza, a tus ganas, a tu mente. La provocación tiene dos vertientes, la amenaza y el estímulo. Encontrando el estímulo adecuado generarás más dopamina un neurotransmisor que potencia la curiosidad, así aumentará la base de tu motivación.(El sentido de la vida existe y no tiene nada que ver con la charlatanería).
El descanso.
STOP. Parar. En distintos momentos del viaje hacia nuestro sueño, necesitaremos parar. ¿Para qué? Para reorganizar nuestras ideas, esfuerzos, recursos, para ver si necesitamos a esas alturas algo no previsto o previsto y «olvidado». Averiguar cómo nos sentimos, si tenemos «sensación» de amenaza o de estímulo. Porque haremos cosas diferentes que nos producirán sensaciones diferentes que tendremos que revisar y en cualquier caso, reorganizar nuestros recursos. ¿Tal vez necesitas añadir en algún apartado algo, que hasta este momento no creíste necesario, o tal vez no en la cantidad que ahora sí es necesaria? Pues es el momento de ponerte a ello. Parar= Recargar pilas. ¡Eso siempre es necesario! Una inversión de tiempo que dará los créditos que necesitas para seguir tu camino.
Ir recordando tu «para qué».
Cuando nos ponemos una meta, siempre es importante saber qué nos mueve a ello. No engañarnos, saber qué hay debajo de esa primera intención. Hacia dónde nos queremos llevar es bueno saberlo, pero qué ganaremos con ello también es iluminador. Muchas personas han salido de situaciones asfixiantes, gracias a tener respuesta a esta pregunta. Por si te sirve de ejemplo inspirador: «El hombre en busca de sentido» de Viktor Frankl.
¿Cómo se hace?
Cuestiónate cual es tu para qué básico y cuando obtengas tu respuesta, sea la que sea, vuelve a preguntarte ¿y para qué quiero eso o sentirme así? Tener un para qué de tu para qué…te lleva a tomar perspectiva. Eso que llaman «ver el bosque y no sólo el árbol». Es el hilo que tirará de ti en el camino de TRABAJO hacia tu meta.
Contestando a si es lo mismo un sueño y un reto…digamos que están en distintas fases del mismo camino y nos plantean la dosis de ilusión y provocación necesarios para obtener aquello que deseamos.
A conseguir sueños!
Cristina Rodríguez.

