VIVIR EN MAYÚSCULAS

Agradecer es admitir

Para celebrar algo en la vida, se necesita un pequeño detalle…No celebrar sólo circunstancias externas, sino también nuestros aprendizajes, los logros internos.
Sea cual sea mi circunstancia, el sueño que he conseguido o esquivado, el trabajo que he mantenido o buscado, la relación que he sembrado o cambiado, todo es de AGRADECER.
¿Cuántas veces algo que nos ha descolocado, ha sido un gran regalo? Y ¿Cuántas veces lo has celebrado?

A lo largo de la vida, todos pasamos «sinsabores» que vistos con perspectiva nos vienen a decir muchas cosas. Enseñanzas de las que no hace falta que te leas libros o que te cuenten cómo salir de ellas. El tesoro de esas vivencias, no está en cómo salir de ellas, que también es importante…el tesoro es cómo transcurre  nuestro camino por ellas. Quién soy mientras vivo esos momentos y desde dónde lo estoy viviendo. Me vuelvo «un penas», un «disimulador», un «pordiosquestoacabepronto».

«Quien mira hacia fuera, sueña. Quien mira hacia dentro, despierta». -Carl.G. Jung-

¿Qué me cuento todos los días varias veces, para vivir NO aceptando lo que hay? ¿En qué posición estoy viviendo esta situación y realmente es la posición que necesito para salir con las mejores conclusiones de aquí? Las situaciones no son buenas, ni malas, son decorados de la vida que nos sitúan a veces en posiciones cómodas y otras incómodas. Lo realmente interesante, es ver qué conclusiones vamos sacando porque son la base de las actitudes que iremos desarrollando, a lo largo de ese recorrido. ¿Cómo lo han vivido otras personas en mi misma situación? Cuando esto termine, ¿qué agradecimiento que hoy duele… tendré que admitir, habrá sido una bendición? Porque si reviso mi vida, esas situaciones duras que he vivido con mucha incomodidad, con el tiempo han sido algo muy bueno en mi vida. Me han llevado a sitios que no habría descubierto y que me han aportado muchas enseñanzas. Eso que nos lleva a no sólo crecer con el cuerpo, lo que viene a ser madurar.

Sólo cuando acepto o admito una emoción, una circunstancia, empiezo a poder VER qué hago, qué actitudes estoy desarrollando, qué valores necesito para asimilar lo que me está sucediendo y qué posibilidades reales de conseguir gestionarlo, tengo. Si no lo gestiono, lo tapo y eso trae consecuencias para hoy y para mañana.

En la vida no existe un camino recto, sin curvas. Cada «curva» del camino de la vida encierra un paisaje (personal, familiar, laboral) nuevo. Por ser desconocido, a veces nos descolora. El aprendizaje uno se lo lleva sólo al ACEPTAR el giro y no quedarnos en cualquier «bucle-curva». ¿Cuántas veces algo que no nos gustó en el pasado…sigue trayendo cola en nuestro presente?

Agradecer es ACEPTAR lo que hay.

Venga…que puedes empezar a encontrar tus respuestas y posicionarte.

Cristina Rodríguez.

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