
La vida nos suele regalar perlitas que sólo necesitamos recoger por estar atentos. Tengo la costumbre de pasear sin música, para estar muy atenta a lo que sucede y “leer” las situaciones con los mensajes que me traen.
Todos los días camino unos kilometros y ayer respirando aire puro, veo una señora mayor en el parque que le dice a su amiga: “La culpa, la culpa de todo lo que me pasa es…”
¿Normalmente, cómo acabamos la frase? Mirando hacia fuera, metafóricamente hablando. Mi jefe, mi pareja, la crisis laboral, la económica, el vecino, los compañeros, mis padres, el país, la vida y quien sea, se va a llevar la culpa de cualquier cosa que nos esté pasando.
LA PREGUNTA DEL MILLÓN:
¿Y mientras eso externo te afecta, qué piensas hacer?
La mayoría de las veces, pensamos que los problemas vienen de fuera y claro, esperamos que la respuesta o solución vengan de fuera.
En cambio, si al margen de lo que sucede, miramos hacia dentro y nos preguntamos qué puedo hacer YO, concretamente, para variar esto, ahí la posible solución pasa por tomar RESPONSABILIDAD YO. Y entonces, llega el momento de apoyarme, creer que puedo modificar algo, que dentro de un tiempo, esa modificación me llevará por un camino alejado, del que transito hoy.
No se trata de esperar magia, se trata de crearla, de VIVIR, y no esperar a que la vida nos traiga los sueños que tenemos ya coloreados y prácticamente listos para disfrutar. Eso es fantasía. Necesitamos trabajar paso a paso hacia lo que nos va a ACERCAR a nuestro sueño, no quejarnos de todo lo que nos impide llegar a él.
¿CÓMO TERMINA LA HISTORIA DE LA CULPA?
La frase de la señora del principio, con su amiga, terminó así:
“La culpa, la culpa de todo lo que me pasa es…por las decisiones que tomo”.
Ahí me quedé mirando la señora y aprecié la sabiduría de sus palabras. La experiencia, desde luego, es un grado!

Todo se mueve a nuestro alrededor, porque está vivo. ¿Y nosotros? ¿Nos movemos o nos mueven? Tomar la responsabilidad de lo que quiero hacer con lo que me pasa es un acto que genera LIBERTAD. Y esa es una de las 3 necesidades básicas del ser humano.
Sé libre!
Cristina.

