VIVIR EN MAYÚSCULAS

Los 4 miedos.

La emoción que más veces acogemos…el miedo, disfrazado de angustia, tristeza, ansiedad, susceptibilidad. El traje que decore nuestro miedo puede ser muy variado. Es una mirada temerosa hacia lo que viene, con un tinte que no nos gusta. Dicen que los miedos básicos son miedo a:

1/ Muerte.

2/ Abandono.

3/ Pérdida recursos y/o personas.

4/ Enfrentar personas y/o situaciones.

Tengo miedo cuando pienso que algo me puede superar. Cuando los recursos materiales o emocionales no son los que necesito para seguir adelante. Veo los problemas fuera de mi, como algo que me sobrepasa o me puede llegar a pasar por encima sin salir bien parada.

¿QUÉ PUEDO HACER?

Entender la ecuación tóxica: «Reactivo= Resistir= Desgaste=Cansancio».

REACTIVIDAD.

Una de las cosas que puedo hacer, es empezar a tomar consciencia de qué depende de mi…y dejar de tirar balones fuera, es uno de los primeros pasos a realizar. Estar deshubicada de «mi centro» a nivel personal, me vuelve reactiva y temerosa a lo externo. Y emprendo la huida, acrecentando el temor. Así me convierto a mi misma en víctima. Por ejemplo, situaciones con otras personas que nos molestan mucho. Si siempre que pienso que lo de fuera es lo que hay que arreglar, o sea la otra persona, es que algo dejo yo de trabajar. Cuando pienso así y espero el cambio en el otro, entrego mi poder al que sea y esquivo lo que debo realizar. Porque la molestia la siento yo. La actitud con la que yo me tomo el tema, es mía. Los pensamientos que fomento y me repito con más insistencia, son míos. Y finalmente reacciono, en vez de ser proactiva.

RESISTIR.

«Todo lo que resiste, persiste».

Muchas veces  la opción más evidente es resistir a lo que me sucede,  mi EGO toma el control, y se crece alimentándose de mis miedos. Parece que hasta es bueno crecer así. Me digo que yo puedo con esto y que no pasa nada. Me cuento historias de positividad, me rodeo de personas que me motiven o hagan olvidar que no estoy bien…y estos miedos, piden cada vez un infierno más grande. Resistir no es avanzar, es quedarme anclada en una posición interna, aunque la externa parece cambiar. Resistir equivale a que una situación me pide un movimiento y yo me empeño en agarrarme a una posición, que puede ser de ataque o de huida.

DESGASTE=CANSANCIO.

Esto de mantener facetas de nuestra vida sin querer tocarlas o esquivarlas, nos consume energéticamente. Desgasta recursos de motivación y de avance ya que son «troyanos» que trabajan en nuestro inconsciente alimentando el miedo. Lo estupendo es que si aceptas la situación y entiendes que la carencia de recursos es temporal, se producen 2 efectos: Obtienes paz interior y cambias en lo que te rodea. La consciencia colapsa lo que creemos que es real. Nos permite buscar los recursos que necesitamos para poder superar lo que creemos nos puede hacer daño. El miedo llega como un gran regalo en nuestras vidas como medio para practicar grandes aprendizajes. Viene a poner luz en las creencias que no nos ayudan y a iluminar lo que nos entorpece en el crecimiento personal.

ACEPTAR.

Aceptar es respeto al proceso propio y ajeno. Y generar aversión a lo que sucede, nos detiene en nuestra evolución, a nosotros y en los que intervenimos de otras personas. Muchas veces los problemas crecen en nuestra mente, en la percepción de lo que creemos que es real. Lo interesante es aprender a evaluar y no juzgar lo que vemos. Porque la diferencia está en la carga emocional que yo meto en el asunto, que me inclina a posicionarme de un lado u otro. Mi mirada, mis pensamientos, mi actitud, mis expectativas no cumplidas son las que me sacan de ACEPTAR lo que simplemente es.

Un miedo siempre es una pista para crecer. Así que puedes decidir investigar a qué te enfrenta y seguir creciendo.

Cristina Rodríguez.

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