VIVIR EN MAYÚSCULAS

¿Quieres saber cómo va a ir este año?

Empezando el nuevo año, muchos empiezan renovando deseos, metas que quieren conseguir, cambiándoles de fecha o de nombre. Cierto es que para llegar a un objetivo, necesitamos ir alcanzando pequeños retos, para ello necesitaremos distintos ingredientes, las preguntas que surgen son:

¿Qué te mueve a querer hacer eso? ¿Qué hiciste en otras ocasiones para conseguir sentirte igual?

Porque piénsalo, no quieres saber qué va a pasar este año. Lo de menos es lo que quieres conseguir…¿Te sorprende?

¿Qué se suele hacer?

Puedes trazar un plan, apuntarte a lo de cada año o buscar indicios fuera de ti que te marquen algún sendero. También consultando algún experto que te ayude a encaminarte, puedes encontrar opciones. Otros dejan entrar el feng shui en tu vida, o eligen las mismas metas  de siempre. No importa. En algunos momentos habrás conseguido lo que te proponías, en otras ocasiones, no. La diferencia, no es el plan, ni la técnica que usas para divisar tu sueño. Lo realmente importante es que tu meta esté conectado a algo esencial.

¿Qué es algo esencial?

Me gusta la primera acepción de la palabra esencia, que aparece en el diccionario de la real academia de la lengua española.

«Aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ellas»   -RAE.

Naturaleza, permanente e invariable.

Así que me lleva a pensar en cual es mi naturaleza. Y pienso si lo que quiero implementar en mi vida, me ayuda a mantener esa faceta. Para ello debo pensar si en mi caso es lo suficientemente retador, si entraña algo nuevo, si me estimula. Respecto a lo permanente…están las ganas de vivir, de ser feliz, de recorrer nuevos senderos, de que me divierta haciéndolo, de relacionarme con personas nuevas y crecer, de ampliar perspectivas. Invariable. Lo que no varía en mi, es la constancia y la necesidad de cierta libertad. ¿Cómo van tus ingredientes, vas conectando? Por si acaso, una receta básica…

Lo que vas a necesitar:

  1. Pararte. Sin detenerte en el camino, es difícil hacer sobre la marcha todo lo que viene detrás.Es necesario esta dosis, al principio y durante el recorrido, si quieres llegar a tu meta.
  2. Respirar. Eso oxigena y hace que tu cerebro entre en coherencia con tu corazón (con mucha práctica), y sí, esto es esencial en TODO el camino.
  3. Silencio. Darte tiempo para que todo lo que tengas en tu cabeza, vaya perdiendo fuerza y vayas dejando espacio libre. El cerebro es una caja de resonancia, no una fuente de alimentación.
  4. Sentir. Porque en el silencio es más fácil conectar con lo que sentimos y no equivocarnos con la sensación de «pensar que siento».
  5. Sondearnos. Averiguar cual es el trasfondo de querer conseguir esa meta…no lo obvio, sino lo que nos va a hacer sentir. Incluso de lo que sentimos mientras caminamos hacia esa meta, si es coherente con nuestra naturaleza, con lo permanente de nuestra esencia.
  6. Decidir. Elegir si eso es bueno para nuestro aprendizaje. Si hay otra forma de sentirnos así y hasta tal vez, lo hayamos conseguido con otras cosas, en otros momentos. Elegir conscientemente y no por costumbre.
  7. Actitud. Sólo cuando conectas con algo esencial, eres capaz de moverte y sostener ese movimiento.

Por último:

Entender que el tiempo de cocción es fundamental. Si pruebas la receta a cada momento, no sabe como tiene que saber al final y eso está bien. Es normal, no te desesperes.

Tal vez sobre la marcha

marcha haya que retocar ingredientes, si te fijas todos se tienen que ir adaptando a lo largo del recorrido, no tienen una medida fija. Y por último, cuando consigas esa meta, te esperan muchas más. Así que no postergues decisiones, tu vida no se va a parar por evitar movimientos. Los caminos están para recorrerlos, pero sobre todo…PARA VIVIRLOS! Encontrando y buscando lo necesario para seguir, en su momento. Algunas cosas sólo las descubrirás sobre la marcha, así que disfruta de la aventura.

Feliz 2018!!!

Cristina Rodríguez.

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