
Las creencias…base de nuestro presente. Leí esta frase que decía:
“¿Te acuerdas que cuando eras pequeño querías ser grande para hacer lo que te diera la gana…? ¿Qué tal vas con eso?”. Sin ir tan lejos como cuando «eras pequeño»…muchas veces hemos tenido ilusiones que de lejos nos parecieron atractivas, pero imposibles. Con el pasar del tiempo, los reajustes que hacemos, muchas veces son de nuestros sueños, no del camino para conseguirlos. ¿Te ha pasado?
3 Creencias que pueden afectar tu presente:
Nuestro dialogo mental es el que nos va a indicar cómo va la energía para llegar. Y es interesante cada cierto tiempo, poder recalcular nuestras fuerzas, y averiguar cual es el destino de nuestro GPS, si realmente estamos enfocados en el sueño o en el camino.
Cuando me cuento que no sirvo.
Es posible que te desde joven recibieras información de que mejor fueses de una forma diferente, que cambiaras para encajar en las expectativas. O tus padres esperaban que fueras de un determinado sexo y no fue así. Escuchar que eso no está hecho para ti o que mejor te dedicas a ser lo que te aconsejan. Que sigas las normas para que te vaya bien. Eso nos suele convertir en gregarios.
Cuando me cuento que no puedo.
Pensamientos del tipo: No pienses, no te compliques la vida, no vas a evolucionar, el crecimiento no tiene nada que ver contigo, esto es lo que hay, no desprecies lo que tienes, no lo abandones. Ya lo intentaste y no pudiste, acéptalo… Eso nos suele convertir en buscadores de reconocimiento.
Cuando me cuento que no merezco.
Cuando te dicen y tu te repites mentalmente: Hay más realidad además de la tuya. No debes estar pensando en qué sientes tu, sino el otro. Para eso somos familia…cómo vas a priorizarte a ti, con lo que hay. Sentir, trae dolor, no me lo puedo permitir, o peor, no quiero permitirme pasar por ahí. Ayuda, la justa y sin que se note, porque soy fuerte. No vaya a creer una parte de mi que no lo soy. Esto nos acaba convirtiendo en complacientes.
Recalculando parámetros.
1/ Elige tu destino. Hazlo tú, de nuevo.
2/ Define qué parámetros quieres suprimir, qué peajes no quieres pagar. No te enfoques sólo en lo que te puede acercar, sino también en lo que te puede detener o retrasar.
3/ Ponle fecha de llegada. Porque habrá más cosas que te esperan en la vida y el tiempo pasa.
4/ Cada día haz algo que contribuya a acercarte a tu destino. Te recordará la meta y te reconfortará saber que trabajas en ella.
5/ Si es necesario, pide ayuda. Para observar puntos que se te escapan o enfoques que te sean útiles.
ULTREYA!!!
Cristina Rodríguez.

